¿Se dio cuenta de que lo que ven nuestros ojos en este mismo segundo NO es en tiempo real, sino con un retraso de hasta 15 segundos? ¿Qué tiene eso que ver con la gestión de marca y marketing?

Estaba leyendo esto investigación científica eso reveló una verdad extraña: ¡lo que creemos que vemos en este mismo segundo, es en realidad una imagen compuesta basada en el promedio de las imágenes de los últimos 15 segundos!

Para aquellos de ustedes que están interesados ​​en la fotografía, se darán cuenta de que nuestros ojos humanos y su vista son muy diferentes de cómo funcionan nuestras cámaras.

Nuestras cámaras, especialmente aquellas con lentes intercambiables o de zoom, pueden acercar o alejar un entorno, para enfocar un área en particular o ampliar hasta el área visible máxima de una lente. Y dependiendo de la apertura configurada en la lente, podemos brindar claridad a una imagen completa (usando un F-stop alto para una apertura pequeña), o brindar claridad solo a un área más pequeña y desenfocar el resto de la imagen (usando un bajo F-stop para una mayor apertura). Salvo que apliquemos filtros digitales o de software, las imágenes se aproximan a lo que la cámara “vio” en ese mismo momento.

Por el contrario, nuestros globos oculares funcionan de manera diferente. No es exactamente un objetivo zoom, ni tampoco un dispositivo de apertura variable. Gran parte de nuestra vista depende de nuestros cerebros inmensamente complejos, que actúan como una apertura artificial y un zoom, enfocando una imagen o difuminándola a nuestra voluntad. La cantidad de información visual que nuestros cerebros tienen que procesar paralizaría muchas de las computadoras actuales y, según la investigación de la neurociencia, también puede causarnos problemas si toda la información no se puede filtrar previamente de alguna manera.

El equipo de científicos del MIT (Massachusetts Institute of Technology) y la Universidad de California (Berkeley) demostraron que en este concepto que llamaron “campo de continuidad”, lo que vemos es básicamente un resultado promediado de los últimos 15 segundos de metraje visual, donde nuestro cerebro los procesa y luego nos alimenta con lo que podemos acomodar sin causarnos alucinaciones por sobrecarga de información.

¿Qué significa eso para nosotros como líderes y gerentes de marca?

Cuando nos bombardean con diversos estímulos, ya sea nuestra competencia, la economía, el mercado de valores, las tendencias en nuestras industrias, los cambios de mano de obra, el flujo de caja, etc., no podemos ni debemos reaccionar a todo lo que vemos a nuestro alrededor. Algunos estímulos son inútiles. Algunos estímulos pueden esperar. Algunos estímulos pueden funcionar con alguna digestión mental. Algunos necesitan discusión y colaboración antes de tomar decisiones.

Hay algunos profesionales que ingieren cada bit de información por las cargas de los contenedores y esperan encontrar la cordura en los vertederos a través de una obsesión con la analítica. Desafortunadamente, incluso con equipos colosales de doctorados y supercomputadoras, digerir grandes cantidades de información requiere prudencia, paciencia y nervios firmes. Aquellos con temperamento ardiente y nervios instintivos son malos candidatos para lidiar con la sobrecarga de información.

La información no debe recopilarse indiscriminadamente. Los profesionales deben aprender a enfocarse en lo que es potencialmente útil, estudiarlo de manera eficiente y luego recopilar solo esos fragmentos de información de manera juiciosa y conveniente para que cualquier información que quede en un informe o tablero sea absolutamente esencial para hacer negocios y marketing ágiles e inteligentes. decisiones Todo lo demás pertenece a esa enorme pila en el otro extremo del vertedero "para ser reciclado".

No nos dejemos atrapar y perdamos en la búsqueda de mera información, sino que debemos encontrar sabiduría e inteligencia en lo que buscamos. Nuestra propia construcción humana nos ha demostrado ser el mejor ejemplo para gestionar nuestras marcas y nuestros negocios. Al final del día, tenemos una hermosa vida a la que volver, a la que aspirar, a la que atender.