Con demasiada frecuencia, escuchamos a los directores ejecutivos de empresas que se jactan de lo que planean para impulsar el crecimiento de las empresas que dirigen. Pero, ¿es tan importante el crecimiento rápido o es más admirable el crecimiento sostenible a lo largo de décadas?

Disfruto viendo CTI TV (“Zhongtian Dianshi” 中天電視), un canal de televisión de Taiwán con muchos programas educativos y de entretenimiento de gran valor de producción y, especialmente, grandes historias de la humanidad en acción.

Hay un programa Record Taiwán (“Ji Lu Taiwan” 紀錄臺灣), que muestra muchas historias del vecindario en varias partes de Taiwán. Muchas de las historias exaltan la humanidad en su máxima expresión, y las personas y sus historias son alentadoras, inspiradoras y conmovedoras. He derramado muchas lágrimas, no de tristeza, sino inspiradas y conmovidas por las historias de coraje, respeto, compasión, amor y humanidad.

Una historia reciente fue sobre una señora de mediana edad que tiene un pequeño puesto de fideos además de un templo chino. Ha trabajado durante muchas décadas en el puesto y nunca subió los costos a sus clientes, muchos de los cuales son estudiantes y, a veces, personas menos acomodadas del vecindario. Se aseguró de dar más comida a los empobrecidos y a los estudiantes, dándoles porciones más grandes e incluso pequeños platos adicionales sin preguntar, solo por su convicción personal de que “ningún cliente debería dejar su puesto con hambre”. Un tazón típico de arroz de cerdo picado estofado taiwanés, solo 200 NT (solo US $ 0.67, sesenta y siete centavos). Su hija, una estudiante universitaria de primer año, renuncia a sus propias vacaciones y ayuda a su madre en el puesto todo el tiempo. Me conmovió mucho esta maravillosa niña que amaría a su madre más de lo que se ama a sí misma ya su propio tiempo.

En el mismo episodio, dos profesionales de mediana edad abandonaron sus carreras para unirse a su papá en una pequeña tienda de provisiones tradicional. Su papá está cumpliendo años y prefieren sacrificar sus carreras para ayudar a su papá en la pequeña tienda que le pasó a su abuelo, que tiene varias décadas, vendiendo provisiones para la cocina del hogar. Muchos clientes serían igual de viejos, si no mayores, incluida una anciana de 93 años que todavía es vivaz. Una vez más, me conmovió la piedad filial de los dos hombres adultos que dirigían la tienda.

Ambas historias son inspiradoras, especialmente debido a los valores humanos, y también nos recuerdan de manera importante las labores lentas y constantes que construyen y sostienen las empresas. Un negocio sostenible no se construye en un día de un solo salto, sino que se construye a través de décadas de trabajo duro, especialmente por amor. Un destello en una sartén puede ganar un titular en negrita en los medios, pero ¿y qué? Es solo una señal en el radar y se desvanece con la misma rapidez en la oscuridad.

¿Cuáles son los principios fundamentales de nuestros negocios? ¿Tenemos la intención de construir algo de valor a partir de nuestro amor y pasión por lo que disfrutamos haciendo? ¿Vemos valor en trabajar en lugar de ganancias rápidas?

PD: He aquí un vistazo a uno de sus episodios anteriores en el sitio de CTITV: